La corneta nació como instrumento militar, usada para transmitir órdenes en medio del combate gracias a su sonido fuerte y claro. Durante siglos fue inseparable de la vida castrense, marcando marchas, señales y ceremonias. En España se consolidó en el siglo XIX, sobre todo en la Infantería y la Guardia Civil, convirtiéndose en símbolo junto al tambor.
Su misión principal era marcar tiempos y toques reglamentados. Con el tiempo, salió del cuartel y entró en la religiosidad popular, especialmente en la Semana Santa andaluza.
Bandas como la del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga y la Policía Armada de Sevilla incorporaron marchas procesionales, creando un estilo solemne y vibrante.
Hoy, la corneta es alma de muchas bandas, uniendo tradición militar con devoción religiosa, y transformándose en un símbolo de emoción en las calles.
